miércoles, 15 de junio de 2011

La cultura de ver ilustraciones



Problemáticas de la ilustración en los libros

Uno de los dilemas que enfrenta la ilustración en la actualidad, es la desinformación que existe en torno a ella.

Hoy, dada la influencia de los medios de comunicación, como la televisión y el internet, se ha formado a una generación que ha crecido en un mundo de imágenes. “Los adultos (incluso los adultos jóvenes criados también en ese mundo) perdieron competencia de lectura de imagen y suele ocurrir que éstos se encuentren más desinformados en comparación a las nuevas generaciones de niños. Estos roles cambiados subvierten la relación de poder en las aulas y, como consecuencia el miedo a las preguntas, los cuestionamientos, las teorías, es por ellos que las hipótesis de aquellos chicos que saben más que el poco entrenado adulto, no tardan en aparecer. Finalmente, la solución más simple (justificada en la falta de tiempo para actualizarse) arroja como resultado la postergación del tema o su omisión” (1)

El problema mencionado es común en la enseñanza superior, que no otorga mayor importancia a las imágenes, por ejemplo, las ilustraciones y aquello relacionado a la gráfica, en la práctica, debería ser materia de estudio en el mundo de las artes plásticas, como también en aquellas disciplinas vinculadas a la literatura, sin embargo en ambas áreas no existe el énfasis debido.

Lo anterior se debe en gran medida a que la ilustración es un género pequeño dentro de las artes, como también en el ambiente de la ilustración de libros de niños, ya que es considerada como "menor" en el mismo género, pero su relevancia en los textos escolares es fundamental. Sin embargo así como se estudian diversas ramas del arte (pintura, escultura, fotografía, etc.) la ilustración no es materia de estudio a pesar de aparecer a la par en enciclopedias, manuales y otras publicaciones.

Por lo general, la ilustración es aquello que “acompaña”, algo que “explica” un tema y lo hace más entendible, pero queda acotada en eso: como un elemento de enseñanza y no es valorada como la obra de un artista.

Ejemplo: una ilustración que detalle el estilo de vida culturas precolombinas, o una ilustración que explique el funcionamiento de algún órgano humano, entre otras.

A nivel educativo urge una mayor compenetración entre quienes enseñan las artes plásticas a nivel escolar, o quienes ejercen como docentes en disciplinas orientadas al lenguaje. En el caso de quienes están vinculados a las artes plásticas, cabe mencionar que son profesionales competentes para analizar una ilustración, no obstante suelen desconocer aspectos técnicos de los sistemas de impresión, o bien, no están debidamente capacitados para abordar un proyecto gráfico o temas relacionados al diseño.


La imagen

Si se toma el caso de los medios de impresión masivos, tales como diarios y revistas, en ellos es posible encontrar creaciones de ilustradores del medio nacional, y de la misma forma, es fácil notar cómo sus trabajos también aparecen en libros de aquellas editoriales enfocadas a los niños y jóvenes. Si bien, a lo largo de este informe se ha hecho hincapié en la importancia de la imagen, según las reflexiones de Schritter más los análisis propios, la imagen no llega a valorarse en sí misma.

Para ello, es necesario dilucidar algunas causas:

• Quizá la primera causa es de carácter histórico: en el año 1658, se publica la obra Orbis Sensualium Pictus, de Johann Amos Komensky (Comenio). Aquel texto basa su fuerza en la imagen y se podría considerar como la primera publicación de carácter educativo donde la ilustración tiene un rol fundamental, sin embargo queda subordinada a acompañar la transmisión del saber de otras disciplinas. Dicha publicación, es considerada como piedra fundacional de todos aquellos textos de educación (que incluyen ilustraciones) posteriores, por lo tanto, desde un punto de vista histórico, la imagen es usada en los libros para estar en función de alguna materia, pero no pensada en sí misma.

• Por otro lado, suele ocurrir en el ambiente editorial, que el ilustrador no está en una situación igualitaria con los autores de los textos, lo cual, de alguna u otra forma incide al tomar en cuenta la importancia que la imagen tiene en los niños, y donde muchos de ellos recién comienzan su etapa escolar. Además, en la actualidad es común ver en los libros de educación una gran cantidad de ilustraciones que pertenecen a distintos creadores, sin embargo no se aclara a quien corresponden. Teniendo conocimiento de esta realidad y al contrastarla con épocas pasadas, donde sólo un ilustrador se encargaba de todas las imágenes de un libro, queda en evidencia como este tipo de prácticas desvalorizan al ilustrador.

• La manera en cómo se elabora una publicación, otorga otra arista de la falta de reflexión en torno a la imagen, ya que es común que los autores de textos desconozcan aspectos relacionados a la gráfica, por lo tanto se tiende a limitar la creatividad al momento de hacer un encargo, por ejemplo: “dibujo de una ferretería, del otro lado un cliente y frente a él 2 martillos, 4 clavos, 7 cajitas, 15 cajas, 20 frascos y 10 herramientas cualquiera, un serrucho, un martillo, una llave francesa en estantes detrás. En primer plano, un perro rascándose 14 pulgas”(2). Esto último genera un caos al momento de ser organizado en un pequeño espacio, ahora bien, lo curioso es que ningún ilustrador se sorprendería ante semejante solicitud.


Aprender a ver ilustraciones


Esto corresponde a una serie de ejercicios propuestas por el ilustrador e investigador Istvan Schritter, quien aclara que no es algo para seguir de manera estricta, más bien corresponde a estrategias o juegos para leer las ilustraciones.


- Ver y leer


La primera estrategia consiste en tomar un libro, hojearlo rápidamente, cerrar y plantearse la siguiente pregunta: ¿Qué idea se forma de la historia en general? y luego escribir de qué trata dicha idea y preguntarse si se llegó a entender algo de los textos y las ilustraciones, luego de eso, retomar el texto para enfocarse solamente en los dibujos y ampliar el apunte escrito anteriormente.

Posteriormente, se deben leer los textos en detalle y analizar los puntos donde converge lo entendido a través de la imagen, sumado a lo que se entendió del libro como un todo: ¿Cuál es la función de la ilustración en relación a la lectura? ¿Existen códigos que guíen y así realizar una interpretación del libro?

Un buen ejemplo para analizar, corresponde al libro de Clare Beaton: Playtime rhymes for Little, un trabajo en el que la ilustrhttp://www.blogger.com/img/blank.gifadora crea imágenes con telas, y donde el texto se entiende por si solo.


- Leer y agrupar


Al tomar un libro con ilustraciones para concentrarse en el texto ¿Lo qué se lee es lo mismo que dice la ilustración? ¿la ilustración corresponde a una transcripción exacta? ¿Se aporta más información? ¿Se crean nuevas lecturas? Este ejercicio está enfocado a individualizar cada ilustración y luego entender cómo se relacionan todas entre sí.

Al aplicar lo descrito previamente con libros de ilustración propios, se pueden realizar los siguientes cuestionamientos: “¿Hay más libros de un tipo que de otro? ¿Hay algunos donde el ilustrador no hizo más que transcribir el texto en imágenes? ¿Existe alguno donde la ilustración diga más que el texto? ¿Algún libro va más allá de una lectura usual (Libros con “lectura multiplicada”)? ¿Hay libros álbum? ¿Existe algún libro-objeto? ¿Por qué podría considerárselo como objeto?”(3)


- Agrupar y reagrupar


En base a los grupos armados en el ejercicio anterior, se pueden identificar textos influyentes, imágenes que hablan, lectura que se multiplica o libros-objeto, sin embargo como esto no es una regla, los grupos formados a su vez pueden ser divididos en subgrupos o mezclarse entre sí, con lo cual se demuestra las diversas formas en que varía la lectura.

Con esta estrategia, se pueden analizar libros tradicionales, como el caso de Alicia en el país de las maravillas, Caperucita roja, Los músicos de Bremen, entre otros.

Al tomar los ejemplos antes mencionados, se puede identificar la forma en cómo se adapta el texto y las imágenes al cuento tradicional, reconocer que textos son versiones originales y cuales corresponden a adaptaciones. Por otro lado, “de cada texto original, adaptación o versión, el ilustrador pudo haber hecho una lectura distinta ¿Qué referencias a la época en que se desarrolla la historia se pueden descubrir en las ilustraciones? ¿Dónde? ¿En el vestuario? ¿En las caras de los personajes?”(4), entre otras preguntas.

Lo mencionado también permite hacer interpretaciones personales, por ejemplo: si se realiza el ejercicio de pensar en un cuento clásico como Cenicienta y dibujar lo que viene a la mente, se podrían encontrar diferencias entre las imágenes producidas gracias al subconsciente y las realizadas por los ilustradores, identificar materiales, niveles de abstracción, como se caricaturizó a los personajes o el grado de iconicidad de los dibujos.


- Reagrupar y desarmar


Cada ilustrador tiene influencias de otros autores para llevar a cabo sus creaciones, y buscar libros ilustrados que revelen dicho vínculo, suele arrojar resultados evidentes.

Algunos ejemplos de ilustradores que han basado sus creaciones en la de afamados artistas, se puede apreciar en los siguientes libros:

La Casa de Cristal del señor Clin y Juan Gris, del ilustrador Miguel Calatayud, quien se basa en la obra de Picasso

La Princesa del Guisante, de la ilustradora Dorothée Duntze, quien se inspira en la obra: El Beso de Gustav Klimt.

The Blue Pearls, de la ilustradora brasileña Ciça Fittipaldi, quien se inspira en el arte africano.

• También están las referencias constantes a Magritte de Anthony Browne.

Al analizar estos casos específicos, cabe cuestionarse que otros ilustradores se han inspirado por algún artista famoso, ya sea prestando atención en como varía su línea gráfica a medida que desarrollan sus diversos trabajos.


- Desarmar e identificar


Al prestar atención a los ilustradores de un determinado país, es posible identificar rasgos de la idiosincrasia de la cultura a la cual pertenecen. Por ejemplo, Schritter señala lo siguiente: “noté que muchos británicos tienen en común una línea muy caricaturesca, hecha de trazos rápidos y vertiginosos, que destaca por si misma más que el color, en pos de la búsqueda del humor sardónico (risa malévola con poca naturalidad), provocación sutil e ironía ¿No es ello muy british?”(5)

Por otro lado, de la misma forma como este investigador analiza a los británicos, él puede hacer lo mismo al compararlos con ilustradores argentinos, a quienes describe como “veniales, luminosos, difíciles de pasar desapercibidos. Caracterizados por una frontal libertad en el tratamiento del color y la forma, elementos del lenguaje plástico que usamos de manera explosiva y deshinibida".(6)

Al contrastar ambos estilos, es fácil identificar un aspecto no menor: como el contexto climático influye en la forma como se expresan plásticamente un grupo de artistas que habita un determinado lugar, ya que un clima marcado por la lluvia, los días nublados y la niebla, se diferenciará de aquellos que habitan un territorio donde el sol se puede ver la mayor parte del año. Esto último explica el uso de colores fuertes y la gran capacidad expresiva de los argentinos u otros habitantes de Latinoamérica.

Saludos.

---------------------------------------------------------

Citas:

1) op.cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 91.

2) op.cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 93.

3) op cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 102.

4) op.cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 102

5) op.cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 107

6) op.cit: La otra lectura, La ilustración en los libros para niños, pág. 108

1 comentario:

Fiestoforo dijo...

Muy interesante el artículo. En mi opinión, a veces existe la tendencia a creer que la palabra o el texto es superior a la imagen para racionalizar problemas, sin perjuicio del uso de gráficos y diagramas. Al parecer se relega la imagen a la esfera de las emociones.

Es paradójico considerando que el alfabeto es un sistema visual, y proviene de representaciones gráficas, y quizás es un poco artificial no creer que operan leyes similares en ambos sistemas.

Ahora, ser buen lector de imágenes es caracerístico de una persona crítica y que se cuestiona lo que le rodea, por lo que ciertamente debería ser parte de algún curriculo formador.

Saludos!