viernes, 13 de mayo de 2011

Carrete universitario



Ilustración para la revista Bello Público de la FECH

miércoles, 4 de mayo de 2011

Ilustración, breve historia desde sus comienzos





Gracias a la recopilación del trabajo documental realizado por el diseñador e ilustrador Istvan Schritter (un destacado investigador de la ilustración), es posible afirmar que en Latinoamérica, esta disciplina ha experimentado gran desarrollado a nivel práctico, sin embargo, y a pesar de la existencia de importantes exponentes, no ha ocurrido lo mismo a nivel teórico. No obstante es necesario subrayar que en Chile, la Ilustración ya es impartida como carrera profesional en el Instituto Arcos.

Entender la ilustración conlleva remontarse a época pasadas, cuando comienza el desarrollo de la escritura en las primeras civilizaciones. En aquella época, es posible encontrar los primeros indicios de asociación entre la escritura y la imagen, ya sea por medio de manuscritos, muros, pergaminos, entre otros soportes, un buen ejemplo de ello es el Libro de los Muertos de la cultura Egipcia.

De acuerdo a investigaciones de Schritter, la primera intención de ilustrar con carácter narrativo (sin caer en lo meramente decorativo), se puede hallar en los manuscritos medievales occidentales del siglo VI. Tiempo después, el gran salto se encuentra en el desarrollo de la imprenta por parte de Gutenberg, en el año 1456, posteriormente a dicho avance tecnológico en “1476 / 77, Heinrich Steinhöwell publica en Ulm las fábulas de Esopo con abundantes ilustraciones, muy difundidas y copiadas en toda Europa” (1)

Es la fábula, el primer antecedente de la literatura ilustrada y los grabadores de aquellos tiempos, los primeros ilustradores. No obstante, no es posible considerar dichas publicaciones como literatura infantil o juvenil ilustrada, ya que la primera obra que reúne tales características es “el Orbis Sensualium Pictus, del moravo Joan Amos Comenio, publicado en Núremberg”(2). Aquella fue una publicación innovadora y de carácter pedagógico, cuya finalidad fue educar por medio de juegos, siendo dicha característica, la que marca el momento donde la ilustración toma protagonismo, colocándose al mismo nivel de los textos.

Lo mencionado antes, es a juicio de Schritter, la prehistoria de la ilustración en el continente europeo, sin embargo, en Latinoamérica es posible encontrar un proceso similar, ya que en algunas civilizaciones precolombinas, se enseñaba a los niños mediante textos ilustrados, por ejemplo: en la cultura azteca se puede hallar el caso del huehuetlatolli y en la cultura Inca los runa-simi, ambos libros son contemporáneos a los manuscritos hechos en el Medioevo europeo.

Lamentablemente, los efectos devastadores de la conquista europea en América, provocaron la destrucción de gran parte del material ilustrado de las civilizaciones precolombinas, a pesar de ello, en los primeros años del Virreinato del Perú, el indio Felipe Huamán Poma de Ayala legó a la posteridad la crónica ilustrada, llamada: El primer nueva corónica y buen gobierno, que narra y muestra las difíciles condiciones de vida, que soportaban los habitantes originarios del Perú en los primeros tiempos de la conquista.

Al continuar el análisis de los apuntes de Schritter, este investigador argentino, aporta más luces en torno al desarrollo de la ilustración en América: una vez afianzado el poder de los conquistadores europeos en los virreinatos de México y Perú, se desarrollan variados libros religiosos que impulsaron la ilustración. Uno de los ejemplos documentados de este desarrollo, corresponde a la iniciativa de Santo Toribio Mogrovejo, quien en 1582 aprueba la publicación del libro Cartilla y catecismo de los indios en las lenguas quechua y aymará, cuyo fin pedagógico era la enseñanza de la religión en el lenguaje de algunos pueblos originarios. Para ejemplificar los textos de manera simple, se utilizaron didácticas ilustraciones. Se considera a este libro, como el primero en ser impreso en Sudamérica.

Durante los siglos XVI y XVII, en Europa, los libros de enseñanza estuvieron ligados a la religión y la moral, los países donde más se desarrolló la ilustración fueron Alemania e Inglaterra, siendo “Newbery el primero que vislumbra al niño como público específico y por ende, al libro infantil como mercado. Es pionero también al fundar en 1750 la primera librería especializada para niños en la historia, y asimismo el primer periódico pensado para la infancia, The Lilliputian Magazine”(3).

Tanto en Europa como en Latinoamérica, las ilustraciones hasta antes del año 1890 “eran anónimas, y una gran cantidad estaban impresos en casas de edición francesas, con ilustradores de esa nacionalidad como Bertall, Navellier & L.Marie, Clérice y Girard.” (4).

Esta época, se caracterizó por los estereotipos, donde los personajes carecían de carácter y la línea gráfica era una curiosa mezcla entre naturalismo y rococó, ejemplo: “El vestuario bucólico y vaporoso identificaba con lo angelical a los niños urbanos y burgueses, mientras que lo pastoril era disfraz perfecto para representar lo popular” (5).

Con la llegada del siglo XIX, la comprensión de la ilustración se afianza como elemento constitutivo de muchas publicaciones, sobre todo en los textos infantiles. Por otro lado, es en este siglo, y producto de los procesos de independencia de los países latinoamericanos, que aparece la necesidad de potenciar las identidades nacionales, destacando figuras de próceres y símbolos patrios (banderas y escudos). Estas imágenes lentamente comienzan a formar parte de la conciencia colectiva de los pueblos, gracias a la difusión mediante monedas, sellos postales y billetes con la iconografía antes mencionada.

En las publicaciones desarrolladas a lo largo del siglo XIX, se aprecia un cambio: de la poca diferenciación en el tratamiento de imágenes entre los libros de adultos y niños (con excepción de los contenidos), hay un nuevo enfoque, cuya finalidad apunta a la formación de futuros hombres de la nación. Por otro lado, si en otras épocas la enseñanza estaba determinada por la religión o el desarrollo de la conciencia moral, en estos nuevos tiempo se busca forjar conciencia ciudadana.

Sin duda, lo positivo del trabajo en ilustración desarrollado en Latinoamérica, fue la imposibilidad de copiar lo realizado en Europa, puesto que se debía producir acá de acuerdo al interés nacional. A comienzos del siglo XIX, los ilustradores si bien son vernáculos, permiten que en cada país aparezca un sello cultural propio.

Istvan Schritter, señala como buen ejemplo a lo anteriormente descrito, a una de las obras creadas por el cubano José Martí, llamada: La Edad de Oro (1889). Dicha publicación representa la transición en la manera de representar las imágenes en América Latina. Martí, quien junto con revolucionar los textos infantiles (pensados exclusivamente para niños cubanos), encarga ilustraciones para sus textos, que responsan fielmente al modo de representación existente en la isla.

Otro hecho a destacar durante el siglo XIX (junto al auge de los diarios), es el aumento considerable del mercado de los libros, en algunos países de Latinoamérica, como el caso de “Argentina y Uruguay puede tomarse como paradigma: la imprenta, verdadera arma en pos de legitimizar los gobiernos durante las guerras de la independencia, hizo permeable a las clases populares al mensaje de las elites. La difusión de la literatura gauchesca terminó de sellar, entre 1830 y 1870, la popularización de la cultura impresa, que se garantiza de manera definitiva a fin de siglo a través de los libros de lectura” (6). En el caso de Chile, está la difusión de la lira popular y la impresión de varios periódicos de carácter político, pero la relevancia de la Guerra del Pacífico como factor aglutinante en la identidad nacional, logra a nivel educativo, afianzar ciertas imágenes en el colectivo popular, como ejemplo se puede citar el caso de un álbum con imágenes ilustradas de los héroes de aquella guerra, librada contra Perú y Bolivia entre los años 1879 y 1884.

Con la llegada del siglo XX, en América Latina comienza una explosión en la producción de nuevas publicaciones, aparecen muchos ilustradores y escritores que laboran en las editoriales de la época. Es aquí donde nuevamente la lucidés de Istvan Schritter, permite entender el desarrollo de la ilustración a nivel Latinoamericano por medio de una serie de puntos o hitos significativos:

Primero

El primer punto tiene relación con una serie de coincidencias de “tiene que ver con la coincidencia de los nombres más interesantes de artistas, revistas, libros, investigaciones, con momentos democráticos y, particularmente, con gestiones en donde las ideas pedagógicas progresistas se pusieron en práctica con decisión en la educación de los niños”(7).

• En México está Justo Sierra (Maestro de América), cuyas actividad de finales del siglo XIX coincide con el trabajo en ilustración de José Guadalupe Posada y Manuel Manilla, éste último llevado a cabo en el taller de la Gráfica Popular del impresor Venegas Arroyo. Además, estas labores coinciden con la aparición del libro ilustrado Método de Dibujo de Adolfo Best Maugard en 1923

• En el año 1923 y luego de la caída de la dictadura de Tinoco, en Costa Rica, Carmen Lyra tiene la posibilidad de llevar a la práctica sus ideas pedagógicas, junto con crear la importante revista San Selerín. Por otro lado y siguiendo esta corriente, aparece la revista Triquitraque, donde dibujan Francisco Amighetti y el ilustrador de la historia de Costa Rica: Juan Manuel Sánchez.

• En España, algunas medidas gubernamentales que dieron origen al Ministerio de Instrucción Pública y de las Misiones Pedagógicas, fueron paralelas a uno de los mejores momentos de la ilustración española, generada por algunas editoriales como: Araluce, Rivadeneyra, Sopena y en gran medida Calleja, la que en su staff de ilustradores reunió a los más talentosos. Fueron ellos quienes cambiaron el modo de ilustrar clásico y anticuado, apostando por hacer al sujeto (los niños) un ente participativo y capaz de construir una -idea propia- de lo que significa la imagen. Para desarrollar estas nuevas propuestas, se nutrieron de algunas corrientes artísticas como el Art Nouveau, Art Déco como también de la vanguardia de la Bauhaus o el abstraccionismo.

Cada uno de los elementos mencionados se vieron reflejados en las publicaciones infantiles españolas, lo que se tradujo en una nueva forma de mirar, donde los niños eran actores protagonistas.

• En las décadas del treinta y el cuarenta, Chile dio un importante impulso a la educación pública, lo cual coincidió con una época dorada de la ilustración, donde la labor de figuras como Coré y Elena Poirier brillaron en la revista El Peneca. Además se funda la primera editorial de libros para niños de Chile: Rapa Nui.

• En Argentina, el impulso estatal a la educación en los primeros años de la década del sesenta, coincide con la Colección Bolsillitos de Editorial Abril, donde ilustraron Agi y Leo Haleblian. Por otro lado, a pesar del complejo momento político vivido por ese país en la década del setenta, antes del año 1976 aparecen Los Libros de Polidoro y los proyectos del Centro Editor de América Latina y Eudeba, quienes contaban con ilustradores como Oscar Grillo, Vilar, Fortín y Ayax Barnes.


Segundo


Los monopolios editoriales de carácter nacional, lograron amplio desarrollo durante el siglo XX, entre ellos se puede citar a la ya nombrada editorial española Saturnino Calleja, que para el año 1914, contaba con 18 filiales en América Latina.

En Argentina, nace en el año 1917 la Editorial Atlántida y posteriormente la revista Billiken, cuya distribución la vuelve muy popular entre los países latinoamericanos. De manera paralela, en Chile, la revista El Peneca, creada en el año 1908, también logra amplia difusión en Sudamérica.

Mucho antes de la llegada de Disney, Hanna Barbera y Marvel (quienes a su llegada impactaron la identidad estética latinoamericana), tanto Billiken como El Peneca, difunden el trabajo de escritores e ilustradores a lo largo y ancho de Latinoamérica. Tal amplitud de difusión produjo en Venezuela una reacción creativa con el fin de encontrar referentes propios, es así como nace en 1949 la Revista Tricolor.

Producto de la diferencia en el idioma, las publicaciones desarrolladas en Brasil, como la Revista O Tico-Toc (que aparece en 1905), no logran difusión en el resto del continente.


Tercero


La convulsión política vivida en muchos países a los largo del siglo XX, dio origen a al fenómeno de ilustradores en el exilio.

Una vez finalizada la Guerra Civil Española en 1939, muchos ilustradores de ese país tuvieron que exiliarse en Latinoamérica, trayendo consigo la renovación pedagógica desarrollada de manera previa al conflicto.

Un buen ejemplo de la influencia española en la ilustración latinoamericana, fue la Biblioteca Billiken, fundada por el gallego Rafael Dieste, que ayudó en la formación de al menos dos generaciones de dibujantes argentinos.

En el año 1964, el dictador Francisco Franco, dicta una amnistía que permitió el regreso de muchos exiliados españoles, este hecho, sumada a la vuelta de la democracia en dicho país a partir del año 1977, provocó un nuevo proceso de cruce cultural producto del exilio, el que ahora toca a muchos ilustradores latinoamericanos que escapaban de las dictaduras en sus respectivos países.

Este cruce cultural provocado por el exilio, a juicio de Istvan Schritter, “se transforma en un insoslayable corpus de investigación en cuanto a agentes polinizadores de ideas estéticas que hacen a la historia” (8).

Cuarto

A partir de la segunda mitad y finales del siglo XX, comienza a gestarse una institucionalidad en torno a la literatura infantil, cuyo peso histórico es innegable. Entre los organismos a mencionar, están: el CERLALC, Fundalectura y Asolectura en Colombia, el Banco del Libro de Venezuela y el Foro de Ilustradores de Argentina. Estos organismos han permitido afianzar el desarrollo de la ilustración en América Latina, gracias a los encuentros, concursos, conferencias y participación en ferias de libros de carácter internacional.


Saludos!


Citas:

1:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 2).

2:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 3)

3:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 4).

4:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 5).

5:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 5).

6:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 5)

7:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 7).

8:(Istvan Schritter – Apuntes para una historia de la ilustración infantil Iberoamericana – Santiago de Chile, pág. 10).